En este capítulo Quijote, Sancho y Dorotea emprenden un viaje hacia el reino de Micomicón con la intención de que Quijote se cargue a Don Fernando. Este capítulo, la verdad es que me ha sido muy indiferente, sólo es una conversación entre los 3 integrantes un poco y en un momento dado a Sancho Panza se le vá la lengua hablando de Dulcinea y Quijote se mosquea y se produce una pelea estúpida. Luego se reconcilian.
Aunque Dulcinea es un producto de la imaginación de Quijote, se mantiene fiel a ella como el que más. Ella es la fuerza que le permite mover su cuerpo y ajusticiar (o cagarla más de lo que lo hacía antes)
¿Cómo puede ser capaz de sacar fuerza de algo vacuo e inexistente como una ilusión? Me sorprende mucho, la verdad. Esa naturaleza humana de ser capaz de luchar por algo preciado, aunque sea una tontería como un templo de grande y ancho, y que tras haber penado más que un día sin pan ni agua ni Internet toquemos cielo al conseguirlo y que haya cundido el esfuerzo siendo bien recompensado.
Aunque generalmente, más que luchar por una ilusión luchamos por alguien o por algo material.
Poco más puedo sacar de este capítulo tan coñazo, como me está pareciendo el 90% del libro. Nos vemos.
Guillermo Jara Gómez

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