En este capítulo Don Quijote en Sierra Morena, estándo medio desnudo en plena sierra, el figura con 2 narices dice de imitar las locuras Roldán Roncesvalles.
Esto me ha llamado la atención porque me ha llevado a pensar y expresar lo siguiente:¿Es bueno ser tan fanático de algo cómo para imitarlo en plena sierra, medio en bolas y en una sierra?
Personalmente opino que no, que por muy fanáticos y mucho que admiremos algo deberíamos aprender a definir nuestra propia personalidad por nosotros mismos, algunas cosas "cogerlas" de aquello que admiramos profundamente, pero ser uno mismo, no una burda copia de aquello que idolatramos. Aparte, resalto esta reflexión porque Don Quijote a lo largo de la obra intenta ser un caballero andante, cómo aquellos de los montones de libros que leía. Yo por mucho que idolatre a varios personajes de los videojuegos y de los manga animes como Kamina de TTGL (citado en mi post anterior) o Snake (Metal Gear Solid), no voy a ir a un examen de mates (por ejemplo) con una katana, sin camiseta y con unas gafas guays diciendo:"¿¡Quién demonios te crees que soy?!" (Frase la cuál uso mucho) O inflitrándome en las clases al más puro estilo Metal Gear con una pistola de tranquilizantes sin que me pillen.
Cierto es que el Quijote estaba enfermo, pero llega a unos niveles de locura industriales (cómo por ejemplo cuándo ataca a los molinos creyendo que eran gigantes), y yo soy una persona normal, cuerda que no haría ese tipo de cosas.
Con esto, quiero llegar a la conclusión de que creo que deberíamos de idolatrar menos a aquello lejano y distante, que seguramente no haría nada por nosotros por mucho que lo adoremos, e idolantrarnos más a nosotros mismos (sin llegar a ser egocéntricos, por supuesto)
¡Nos vemos!
Guillermo Jara Gómez
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